Entre bancos desmadejados
de recuerdos cautivos
Yo me alegro
de morir sus días.
El cielo
ha traído sus muertos.
Yo me alegro
de morir sus días.
¡como todas las tardes
en lugares iguales.
Como sol sin ocaso
brilla la ausencia.
se quiebran las palabras
y no hay lugar
donde esconder nada
No hay vida
que no sea espejo
de un pasado
ni cuarzo de soledad
que brille sin lágrimas.
Sólo pido
tener el recuerdo
de ciertos días,
de ciertas horas
y ciertos años,
para emprender
mi viaje de regreso.
Una huella
una sombra
me sangra
y no hay nada que
haya deseado
más que la misma
vida.
No hay duda que de haberlo
tenido todo
no sería feliz.
Hay tantas cosas en el mundo.
Un tiempo ,
un instante
un camino.
Nada queda en vano.
Hay de esa costumbre
de morirse a la vuelta
de una esquina.
para recoger
la elegía de toda
una vida.
Hay de tantas tantas
que el olvido
no sería más que esa sombra
entre bancos desmadejados.
Adiós a mis muertos
a la noche, a mis sueños,
a la luna enamorada.
Lo que pudo haber sido y no fue.
Cara o sol
ya no importa.
confío en levantar
otros cielos
borrarme de la ausencia
y abrirme paso
entre el tiempo y las sombras
entre estos bancos desmadejados
de polvo y viento.

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